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martes, 15 de marzo de 2016

Cuadros del Renacimiento: "Venus, Vulcano y Marte", de Tintoretto





Venus, Vulcano y Marte es un cuadro del pintor italiano Tintoretto. Está realizado en óleo sobre lienzo. Mide 135 cm de alto y 198 cm de ancho. Fue pintado hacia 1555, y actualmente se conserva en la AltePinakothek de Múnich (Alemania). Es una escena doméstica de carácter erótico. Venus está reclinada y su marido, el viejo Vulcano, se acerca y descubre el pubis de su esposa. En una cuna, detrás, Cupido duerme. Y bajo la cama se oculta el amante de Venus, Marte.

MITOLOGIA: Las mujeres que osaban rechazar su amor terminaban siendo violadas brutalmente. Porque él perseguía ninfas con la misma furia devastadora que empleaba en la batalla. Partía para la conquista amorosa como si marchase a una campaña militar: confiando en su fuerza.
Con Afrodita fue diferente. Para obtener su amor, Ares abandono las actitudes brutales. Se aproximó ofreciéndole su cuerpo perfecto, como un desafío a la capacidad amorosa de la bella diosa. Le dijo palabras de afecto. La colmó de ricos presentes. La amistad entre ambos fue aumentando cada día, hasta que se dieron cuenta de que estaban enamorados. Hicieron planes y elaboraron ideas para unirse en el amor.
Mientras Hefesto, el deforme marido de Afrodita, trabajaba la noche entera en la forja. Ares visitaba clandestinamente a la sensual amante.
Se sentían felices. Solamente una cosa podía estropear la aventura: Helios, el Sol, una divinidad a la que no le gustaban los secretos.
Ares trató de tomar todas las precauciones posibles para no ser descubierto por el Sol. Cada vez que iba al encuentro de la amada, llevaba al joven Alectrión, su confidente, mientras se deleitaba en los brazos de Afrodita, el amigo vigilaba la puerta del palacio con la misión de advertirle el momento que comenzaba a aparecer el Sol.
Una noche el fiel guardián, exhausto y aburrido, se adormeció. Ares y Afrodita se amaban, mientras tanto, intensamente, olvidados de las preocupaciones.
El día amaneció claro y hermoso. El Sol despunto y sorprendió a los amantes, que dormían abrazados.
Indignado por la traición a Hefesto, Helios salió en busca del deforme herrero y le contó lo que había visto.
Hefesto dejó caer el hierro que forjaba. Sintió que las fuerzas le faltaban. Agradeció al Sol la verdad. Estaba avergonzado y humillado por el acontecimiento.
Y pensó que la fea acción no podía quedar sin venganza. Después de mucho reflexionar, el armero divino tuvo una idea y se puso a trabajar. Con finísimos hilos de oro confeccionó una red invisible, pero tan fuerte y resistente que ningún hombre (ni ningún dios) pudiera romperla.
Cuando termino su obra fue al encuentro de su esposa. Ocultando su odio y su tristeza.
Armó disimuladamente la red en el lecho manchado por la deshonra y dijo a Afrodita que debía ausentarse por algunos días. Sin más explicaciones, se despidió y partió.
Ares, que lo espiaba todo, apenas vio alejarse a Hefesto corrió a la casa de su amante. Sin contener su deseo, apenas vio a Afrodita le dijo: “Ven querida, al lecho: gran placer es el amor. Hefesto está de viaje, según creo, camino a Lemnos”.
Se acostaron felices y no se dieron cuenta de que estaban aprisionados por la ingeniosa red construida por el esposo traicionado.
En ese instante, Hefesto, que había fingido alejarse, retorna y sorprende a los amantes, presos en la trama de oro.
Nunca sintió tanta vergüenza y tan intenso odio. Parado en el umbral de la puerta, llama la atención de los otros olímpicos: “Zeus padre y todos los restantes dioses bienaventurados e inmortales, venid aquí a presenciar una escena ridícula y monstruosa: por ser yo cojo, Afrodita, hija de Zeus, me cubre continuamente de deshonra; ama a Ares, el destructor, porque es hermoso tiene las piernas derechas, mientras que yo soy defectuoso de nacimiento. Pero la culpa no es mía, sino de mis padres, que habrían hecho mejor si no me hubieran engendrado. Venid a ver este lamentable espectáculo, y como se fueron a dormir, en brazos uno del otro, en mi propio lecho. Pero por mucho que se amen, no creo que deseen quedar así acostados. Pronto querrán levantarse, pero mi trampa, mi red, los retendrá cautivos, hasta que el padre de ella devuelva todos los presentes que le di por su imprudente hija. Hermosa es, pero no tiene decencia porque no domina sus raptos pasionales”.
De no mediar Apolo, tal vez nunca habrían sido libertados los amantes. Hefesto acabó aceptando las palabras conciliadoras del dios y los soltó. Afrodita, avergonzada, se retiró a Chipre, su isla predilecta. Y Ares se fue a Tracia, para tratar de olvidar la ridícula situación sufrida en medio de los ardores de la guerra.
Pero, antes de partir, castigó a su amigo Alectrión, que por olvidar su deber provocara la situación: lo transformó en gallo, condenándolo a advertir para siempre a los hombres la salida del Sol.

ANDREA GARROTE, 3.º B

LA ESCUELA DE ATENAS II

Ficha técnica:
·        Autor: Rafael Sanzio
·        Fecha: 1509 a 1512
·        Ubicación: Estancias de Rafael
·        Material: Fresco
·        Dimensiones: 5m x 7.7m
·        Período: Renacimiento
Comentario:
Esta obra fue creada por Rafael Sanzio por orden del Papa Julio II para decorar vanas stanze que son un conjunto de cuatro cámaras que se encuentran en el piso superior del palacio; concretamente este cuadro debía ser colocado en la “Estancia de la Signatura” en la pared que representaba La Filosofía.
El espacio que podemos encontrar en este cuadro se basa en la cultura grecorromana, pero también en los proyectos de la basílica de San Pedro. Vemos unas estatuas que representan a Apolo (dios griego de las artes) y a Atenea (diosa griega de la sabiduría), por lo que deducimos que se trata de una pintura basada en la ideología humanista.
Este cuadro combina muchas técnicas que le otorgan profundidad, como el punto de fuga central y la proporción adecuada de todos sus elementos. Los colores son tonos suaves y claros que transmiten un ambiente pacífico pero sofisticado, al que no todo el mundo estaría capacitado para acceder.
Rafael incluye en esta obra caras que nos son familiares tanto de filósofos de la antigüedad como de artistas que tuvieron un gran reconocimiento en el Renacimiento, lo que nos da a entender que las artes y las ciencias pueden convivir en armonía y que están al mismo nivel.
Esquema de personajes ilustres representados (incluyendo al mismo Rafael):
 JUNCAL ARISTE y PAULA ARANDIA , 3B

Cuadros del Renacimiento: El entierro del Conde Orgaz, de El Greco





FICHA TÉCNICA DEL CUADRO:
Nombre: El Entierro del Conde Orgaz
Autor: El Greco (Domenikos Theotokopoulos)
Estilo: Manierista
Fecha: 1586-1588
Localización: Iglesia de Santo Tomé (Toledo)
Datos técnicos: Óleo sobre tela, 4,80 x 3,60 m.

DESCRIPCIÓN:
  Este gran cuadro está dividido en dos grandes zonas: por un lado en la parte alta se observa una zona celestial en donde aparecen Cristo, la Virgen, ángeles, santos y otros personajes ya fallecidos. En la parte inferior, la terrenal, se representa un entierro rodeado de personajes, unos eclesiásticos y otros civiles.

HISTORIA:
¿Quién era Don Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de Orgaz?
Don Gonzalo fue una persona muy reconocida en la ciudad de Toledo en los siglos XIII –XIV. EL señorío de Orgaz lo heredó de su bisabuelo, Fernando Juanes de Alfariella. 
Don Gonzalo desempeñó importantes cargos en esta ciudad, como notario mayor del reino de Castilla durante el reinado de Fernando IV, así como también alcalde de Toledo. Pero más importantes que todos estos cargos fue su vida piadosa y su numerosas obras caritativas. Realizó muchas donaciones a instituciones eclesiásticas de la ciudad. Tuvo mucha colaboración con la reforma de la parroquia de Santo Tomé en el año 1300. Era tanta su vinculación con ella que a su muerte, en 1323, mandó ser enterrado en su iglesia, pero especificó que lo colocaran en un lugar mucho más apartado del altar. Fue colocado en la Capilla de la Concepción, por lo cual podemos observar claramente su humildad.

¿Qué ocurrió en el entierro del Señor de Orgaz?
Esta obra está basada en una leyenda local originada en el siglo XIV.  A su muerte, este hombre dejó una considerable suma de dinero a la iglesia de Santo Tomé para ayudar a la ampliación de la iglesia.  Gracias a su caridad y su noble acto, en su funeral, dos santos (San Esteban y San Agustín) bajaron del cielo y lo enterraron con sus propias manos, enfrente de los otros asombrados huéspedes fúnebres.

Este cuadro fue comisionado por la iglesia de Santo Tomé en Toledo a través de un sacerdote de la parroquia llamado Andrés Núñez. Toledo era en ese entonces la ciudad capital de España y las oficinas centrales de la iglesia católica.
El cuadro en la actualidad sigue colgado en el mismo lugar, en una capilla de la misma Iglesia  sobre  la tumba del conde. Ha sido restaurada para parar los efectos del tiempo.


ANDREA SAN MATEO

viernes, 11 de marzo de 2016

Cuadros del Renacimiento: El Juicio final, de Miguel Ángel



 "El Juicio Final" es un mural realizado al fresco por Miguel Ángel para decorar el ábside de la Capilla Sixtina. Miguel Ángel empezó a pintarlo 25 años después de acabar de pintar la bóveda de la capilla.
El papa Pablo III ordenó a Miguel Ángel hacer la obra en 1535 y este la terminó en 1541. Recibió muchas críticas, porque aparecían figuras desnudas y hubo gente que le acuso de herejía; al cabo de un tiempo se pintaron paños de pureza a todos los personajes desnudos.
La obra tuvo que ser restaurada a finales del siglo XX ya que alrededor del 1700 se le aplicó una capa de cola que se creía que iba a fijar la pintura pero lo único que hizo fue estropearla y oscurecerla.

                                                                                           DAVID GARCÍA MIGUEL

miércoles, 9 de marzo de 2016

Cuadros del Renacimiento: LA ESCUELA DE ATENAS, de Rafael Sanzio




La escuela de Atenas es una pintura del artista Rafael Sanzio; fue pintada entre 1510 y 1512 como parte de una comisión para decorar las habitaciones actualmente conocidas como las estancias de Rafael, en el Vaticano.

La base de la pintura mide 7,70 m y su altura 5,00 m. Representa la filosofía, a través de una escena en la que se narra una sesión entre los mas clásicos filósofos. En la pintura se muestra a las filósofos científicos y matemáticos más importantes de la época clásica. La técnica empleada para la realización de la obra es la pintura al fresco, y pertenece al estilo del Renacimiento ( Quattrocento ).

Los filósofos se hallan en una estructura abovedada, como si se tratase de unas termas. En dos grandes nichos podemos diferenciar las esculturas de los dioses Apolo y Atenea. Existen dos planos en los que están situados los filósofos; estos planos están, por así decirlo, separados por la escalinata, que le da profundidad a la obra. Se pueden diferenciar mas de 21 filósofos de la época. 
En el centro de la pintura se encuentran Platón, sosteniendo el Timeo y a su lado Aristóteles, sosteniendo la Éticasentado en la escalinata está Diógenes de Sinope, apoyado sobre una mesilla está Heráclito, y  a su lado están Zenón de Citio, Epicuro, Federico II, Boecio, Averroes, Pitágoras, Hipatia y Parménides. En el otro extremo del primer plano ( anterior a la escalinata ) se encuentra otro grupo de filósofos entre los que se pueden diferenciar Euclides, Arquímedes, Ptolomeo, Apeles y Protógenes.

Como opinión personal he de decir que es un cuadro que a mi gusto resulta muy bonito. Al verlo en persona llama la atención por su tamaño; es una excelente obra.

MIKEL SÁENZ DE CABEZÓN